La Saga de Sayweke - Viajero en Colapso

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Viajero en Colapso

La Saga de Sayweke

Este trabajo se logró cultivando las formas de la lentitud. En términos de significación no se puede hacer siempre lo mismo. No es una competencia, es una obra. Esto no ha sido hecho para que se escuche, sino para que se comprenda. El artista busca la belleza de la afloración del arte sin tener en cuenta las espinas. Los críticos, moralistas, solo ven las impurezas de las raíces que la sustentan.

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La Muerte

por Claudio Quartero

La muerte puede ser una calle de casas bajas con puertas y ventanas cerradas. Monótona. Con arboleda tupida que cubre el cielo gris, infinita. Allí caminando cien años, podríamos extrañar a nuestros seres queridos y después ya no. Esa monotonía, no atormenta. Las ventanas de las casas color celeste con la madera desgastada, nos parecerá agradable, y de a poco, empezaremos a escribir mensajes sobre las puertas para los que vienen atrás. Que sorpresa! nuestros seres queridos nos siguen. Cien años después de nuestro comienzo en la travesía. Caminando por esa calle, ellos comienzan a leer nuestros mensajes de arrepentimientos, de saber, de culpas. Son mensajes sinceros que aparecieron en nuestra mente.

Cien años de caminata tendrán que pasar para que el orgullo estúpido nos abandone y se vaya a otros cuerpos para comenzar nuevamente el proceso. Las piernas siempre estarán cansadas pero como un milagro no dejarán de andar y no tendremos sed ni hambre, solo nos ocupará el deseo de arreglar las cosas que dejamos rotas y a medio hacer. No será desesperante. Solo infinito. Algunos, serán acompañados hasta el punto de partida por alguien inocente, alguien al que aman. Y al comenzar a caminar, sin que nos demos cuenta, ese acompañante se quedará en el cordón de la vereda abrazando un árbol. Claro, no será su momento aún, solo nos acompañó hasta ahí.

La única premisa que debe cumplir para poder acompañarnos: es ser inocente. A veces algunos llegan solos, pero no cambiará el mecanismo implacable. Serán inexorablemente cien años de caminar, para encontrarnos a nosotros mismos y ver dentro nuestro: la inocencia que se conecta con las estrellas.

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Juan y el Beso de su PC

por Claudio Quartero

Juan espera la hora de conectarse impaciente, sabe qué decirle. La soledad momentánea le a dado introspección y está le ha dado certezas, solo le queda armarse de perspicacia y elocuencia para comunicarle a ella lo profundo de sus pensamientos.

De pronto suena el "bip!" de la computadora, es hora. -Siente, por fin, el nudo en la garganta que llega solo cuando es “ella” Cómo le explicará que que su curiosidad es intelectual, no emocional? Que sabe que todos llevamos un puñal ,que somos el origen de las guerras? Que no sabe si se tiene hambre por hábito. Que comprende que nunca se llega a nada creyendo mucho en lo imposible. Que los locos aumentan su tormento a fuerza de comprenderlo. Que quien asombra al mundo no se asombra por nada. Que el que mata, se mata a sí mismo. que el que se suicida mata a los demás. Que sabe con certeza que, cuando todos estén en los refugios antinucleares, ella estará allí, limándose las uñas en el baño, y que al desconectarse de la red, él estará igual que todos: en soledad.

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Criticas

Estimados; No obstante, nuestros sentidos, como ya sospechaba RENĖ DESCARTES –quien afirmaba que no podíamos fiarnos de ellos para conocer el mundo– no son simples captadores de la realidad: transforman los fotones en imágenes, las vibraciones, en sonido y las reacciones químicas en olores y sabores. Tampoco las percepciones que recrea el cerebro a partir de esos estímulos identifican el mundo exterior tal y como es. De hecho, aquello que nos rodea y la imagen mental que tenemos no tienen mucho que ver. ¿Y qué nos importa si la realidad difiere de lo que construimos mentalmente?
Contemplar un atardecer en otoño y deleitarse con los rojizos y anaranjados que tiñen el cielo; el olor a café y tostadas de la mañana; el sonido de las gotas de lluvia al repiquetear en la ventana; el tacto de las sábanas limpias recién cambiadas. ¿Y si nada de esto existiera? ¿Y si las hojas de los árboles no fueran verdes, ni el azúcar dulce, ni de las rosas emanara fragancia alguna? ¿Y si viviéramos en un mundo silencioso, incoloro, insaboro e inodoro y todo aquello que creemos ver, oler, saborear, tocar, oír fuera una invención de nuestro cerebro? Los seres humanos siempre hemos considerado los sentidos una puerta de acceso al mundo exterior, a través de los cuales explorábamos nuestro entorno y obteníamos información sobre él, básica para poder velar por nuestra supervivencia. "Viajero en Colapso" a cultivado en mis sentidos desde un primer instante de acuerdo al orden de las pistas, imágenes futuras, apocalipsis ,imágenes de personas sin rumbo guiadas por las doctrinas del sistema ciegos de placer. La obra me hace recrear un mundo poco genuino una vida tan artificial sin amor. Solo espero que el viajero en colapso llegue primero al futuro y pueda modificarlo. Para que el dia del mañana sea mas potable.
Por: Mauro "Conde"

Buenas tardes, he vuelto a escuchar el pen-música y las veces que lo escuche me remitió a espacios en películas o un ambiente teatral donde pueden surgir escenas de intensidad o sorpresa. Sonidos atrapantes con rayos modernos lanzados a estimular nuestros oidos.
Por: Fernando Urbina.

Me gusta el fraseo del bajo y la percusión. Luego los demás sonidos completan un todo, quizás un poco representando el caos urbano, en Una atmósfera de misterio.
Me gusta el trabajo. Es cierto que con auriculares se aprecia en su verdadera dimensión. Lo tuve que escuchar varias veces para develar el misterio.
Creo que representa los distintos estados de ánimo que atraviesa el ser humano frente a la incertidumbre existencial, derivada de la crisis que vive nuestro planeta.
Por: Humberto Boscheti